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El descubrimiento y la fuerzaFederico

 

Nuestra relación personal con los gatos comienza con una pequeña bola de pelo gris, que nos hace ver, a través de sus ojos, por primera vez, la vida de todos los gatos callejeros.

 

Cuando la mirada de uno de ellos se clava en la tuya, ves. Y una vez que ves, ya no puedes dejar de ver.

 

El descubrimiento.

 

Federico nos hizo sentir la necesidad de intervenir en un mundo abandonado y juzgado injustamente: el de los gatos callejeros.

 

Y también nos hizo sentir la responsabilidad de hacerlo bien y con coherencia y huyendo de los caminos trillados, razonando y con prudencia, a pesar del volcán de sentimientos y pasiones que despierta la dedicación a proteger a estos seres tan especiales.

 

Como entre los humanos, los gatos son individuales, tienen cualidades individuales que les identifican, y así como Federico es inocente, sensible y delicado, otro desconfiado, otra independiente, otro dominante, …. a nuestras vidas llegó un ser excepcional: Salem.

 Salem

Salem: más valiente, sabio, maternal, protector,  intuitivo y  generoso  que todos los demás gatitos que iban desfilando por nuestra casa de acogida, en busca de un hogar definitivo.

 

Por sus valores, Salem fue nombrado Socio de Honor de Gatofeliz, y nadie tuvo derecho a adoptarlo: fue un “ciudadano” con derecho a la  libertad  y la vida y familia que él mismo eligió (Salem era, además, muy decidido y testarudo si la ocasión lo requería, y ésta era una ocasión que lo requería: elegir a su familia, y la eligió bien, jamás le vimos equivocarse).

 

También sobrevivir cuando los veterinarios daban diagnósticos desoladores era motivo para él para ponerse terco y llevarles la contraria (claro que ahí ayudaban los medicamentos de última generación, y el pequeño diablillo respondía con fuerza a ellos…).

 

La fuerza.

 

Si Federico fue el descubrimiento, Salem es nuestra fuerza. Para seguir adelante cuando todo se vuelve gris, o las fuerzas flaquean.

 

Salem nunca se rindió y nos ha dejado un legado: muchos bebés criados por él, que han tenido su oportunidad, y muchos Salem en la calle, que debemos atender, con la solidaridad de todos, para que tengan la suya.

 

La forma.

 

De Salem y de todos los gatos que nos han permitido compartir un trozo de camino, mano a mano, procede nuestra íntima creencia en la solidaridad-no caridad que define a gatofeliz.

La solidaridad y la libertad, como los gatos, tenemos la osadía de no pedir perdón por ser como somos y de alejarnos, desdeñosos, de quien no nos quiere, huyendo de estériles batallas que no conduzcan estrictamente a proteger a nuestros compañeros.Y, tal como ellos nos han enseñado, no nos limitamos a hacer lo que podemos: hacemos lo que debemos, como sabemos que debe hacerse, pero siempre libres.

 

 



 Salem

"Las personas que aman a los gatos evitan las relaciones de fuerza. (…) temen a los que levantan la voz, a los que se atreven a hacer escándalos. Sueñan con un mundo tranquilo (….) . Quisieran ser lo que son sin que nadie les reproche nada.

Las personas que aman a los gatos son hábiles huyendo de los conflictos y se defienden mal cuando son agredidos. Prefieren callarse, a pesar de que, así, puedan parecer traidores. Tienen tendencia a replegarse sobre sí mismos, a la devoción. Son fieles a sueños de infancia que no osan revelar a nadie. No temen para nada el silencio. Y no tienen conflictos con el paso del tiempo (…).

Las personas que aman a los gatos adoran la independencia que éstos tienen, porque les garantiza su propia libertad. No soportan los impedimentos ni para ellos mismos ni para los demás. Tienen el orgullo de querer ser elegidos cada día por aquellos a los que aman y que podrían partir libremente, con la puerta abierta, sin correa, sin negociación. No quieren obtener las cosas por la fuerza (…)

(…) priman ante todo al individuo y sus dones personales y están poco inclinados a la política. Las tendencias generales, las grandes corrientes, los movimientos de opinión, las muchedumbres, les dejan tan circunspectos como a su gato ante un plato de dudoso aspecto. Y si su convicción les lleva al compromiso, una parte de ellos mismos queda siempre observando, lista para replegarse en su territorio íntimo e idealista, siempre en la franja, como sus compañeros, de un pacto entre la sociedad y una vuelta hacia una vida salvaje dentro de su imaginario.”
 

Extracto del libro “Gatos de Fortuna” – Anne Duperey.

 


 

La Asociación El Gato Feliz es una asociación sin ánimo de lucro, con CIF G33906413, inscrita con el número 7453 en el Registro de Asociaciones del Principado de Asturias (en octubre 2003) y con el número 586842 en el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior (en abril 2006) y ha sido declarada de utilidad pública por Orden del Ministerio del Interior de 29 de enero 2007 (B.O.E. del 15 de febrero 2007).

 

Diseño y realización: © asociación gatofeliz