El gato de Schrödinger

Cuando Schrödinger estableció su función de onda para las entidades cuánticas, esperaba dar una explicación más racional o con mayor sentido común a la teorí­a cuántica.

Imaginemos, dijo Schrödinger, un sistema que tiene solo dos eventos posibles, ambos con la misma probabilidad (50%) de ocurrencia. Construiremos una caja conectada con un recipiente de gas mortal y en esa caja estará el famoso gato de Schrödinger.

Mientras nadie mire la caja seguirá habiendo el mismo 50% de probabilidad de que el gas haya salido, o no, y de que el gato haya muerto, o no: es decir, ambas cosas están ocurriendo, son factibles, a la vez: el gato de Schrödinger está vivo y muerto a un mismo tiempo, y sólo un observador inteligente puede detectar la realidad. Pero alguien tendrá a su vez que controlar al controlador, ¿no? Y tendrá que haber otro que observe al anterior observante. Y todo ello no tendrá fin, por lo que lo único exacto será afirmar que el gato de Schrödinger está vivo y muerto a la vez.